El manchego
Esta es la historia de Antonio Gallego, el padre de Juan, cuyo deseo es que no caiga en el olvido. Antonio nació en 1888, estudió abogacía en Madrid, donde se codeó con algunos nombres de la generación del 98 y afianzó sus convicciones republicanas y de izquierdas. Durante la guerra luchó con el ejército republicano. Al terminar, y traicionado por un cuñado falangista fue detenido, encarcelado y condenado a muerte. “Yo ni perdono ni olvido. No puedo. Yo perdí a un hermano, perdí a mi padre y mi madre murió totalmente perturbada por las pérdidas sufridas y por las vejaciones y torturas a las que la sometieron durante el corto espacio de tiempo que estuvo encarcelada”, dice Juan.
La triste música del piano
Su padre José Galipienso, aunque realmente se apellidaba Sánchez, era profesor de música y canto, contable y además sabía mecanografía. Su carrera le obligaba a pasar mucho tiempo fuera de casa y a viajar. Mientras el piano de cola que había en casa, permanecía en silencio, sin nadie que lo tocara. El 7 de julio de 1952, su padre abandonó su hogar y huía con su amante. Así se puso fin al triángulo amoroso que mantenía desde hacía años, y que todo el mundo, menos su madre se negó a ver. Desde ese día de San Fermín, la vida de Teresa dio un giro.
Ayudar, una forma de vida
María ha dedicado su vida a ayudar a los demás. Primero en la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), desde la que consiguieron que construyeran el hospital General de Elche; después como líder sindical en una fábrica de zapatos, o desde la cooperativa de calzado que crearon ella y sus ex compañeros de la fábrica en el año 75. Y en la jubilación como presidenta de la asociación de vecinos del barrio del Raval en Elche.
Una vida llena de recuerdos
Si algo recuerda Asunción es su niñez junto a su abuela Adela. Como esperó llena de dolor la salida de su hijo Ramón, condenado a 30 años de cárcel por el régimen franquista; o como cocía pan en el horno que tenía en su casa, primero para las vecinas del pueblo, y más tarde para el cuartel de la Guardia Civil que lindaba con su casa.
Una luz entre las palmeras y el mar
Todo iba bien, tenía un trabajo que la satisfacía y con el que ganaba mucho dinero; sus hijos crecían felices, y su carrera estaba lanzada. Pero llegó el melanoma. Entonces Carmen Pomares redefinió toda su vida: abandonó su trabajo, descubrió el arte de la literatura y resolvió invertir su tiempo en ayudar a los demás. Participó en la fundación de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer en Elche y se convirtió en secretaria de la Asociación de Amas de Casa.
Tánger, un sueño hecho realidad
Adrián llegó a Tánger, cuando era una ciudad internacional y tenía unos 200.000 habitantes. Su gente era de muy diversa índole: judíos, moros, polacos, alemanes, americanos, franceses… Allí trabajó en la zapatería de un judío, donde iban a comprar “las señoras del mundo” como él las denomina. Y allí vivió su sueño de Tánger, hasta que llegó la independencia y tuvo que regresar a una España que despertaba a la democracia.
Familia numerosa
Cuando Irene nació, su padre llevaba tres meses combatiendo en el frente, en el bando republicano; después vendría el exilio en Touluse (Francia), y su ausencia definitiva. Con 22 años Irene se casó, no tuvo luna de miel, pero si un viaje a Touluse donde conocería a su padre, y a su nueva familia, (su nueva mujer y dos hermanos). Al poco tiempo su padre murió y no fue hasta hace un año cuando volvió a reencontrarse con sus hermanos.
El elixir de la jubilación. La historia de un hombre dedicado a los mayores
“Soy un jubilado que trabaja para los jubilados”; así es como resume José Sánchez su labor actual como presidente de la Asociación para la Cultura y el Ocio de la tercera edad de Elche. Para él la jubilación ha supuesto la libertad de hacer lo que no pudo realizar tiempo atrás; “la vida se termina muy rápidamente y no nos damos cuenta de ello, hasta que vuelves la cabeza y dices: ¡cuántos años han pasado!”.
Vida y obra de un sindicalista
Medalla al Mérito en el Trabajo, en la categoría de plata, José se ha pasado la vida no sólo trabajando, sino luchando por los derechos de los trabajadores. Con 13 años empezó a militar en la clandestinidad en el Partido Comunista en Pedro Martínez (Granada). Después se trasladó a Elche y allí fundó junto a unos amigos, Comisiones Obreras en Elche. Tuvieron que esperar hasta 1979 para poder moverse con cierta libertad, colgar carteles, abrir un local donde poder reunirse, etc. Y es que José siempre lo ha tenido claro “lo más importante es el trabajo para alcanzar la libertad, la igualdad y el respeto”.
Una vida más que contar…
Jaime ha dedicado su vida al trabajo y a su familia: siete hijos y ocho nietos; 22 platos cada vez que se juntan a comer en su casa. Y es este, uno de los momentos que vive con más felicidad. Pero, también ha buscado siempre mejorar el entorno donde ha vivido, bien desde el movimiento vecinal o ayudando a través de la iglesia, con la acción católica. Una vida, sencilla, entregada a los demás, e intentando hacer de su pequeño mundo, un mundo mejor.
El vaso medio lleno
A una pronta viudedad le siguió un cáncer de mama, en una época con poca esperanza de vida para las pacientes de esta enfermedad, y mientras hacia frente a la educación de sus tres hijos. Elvira, siempre supo ver el vaso medio lleno, y así a lo largo de su vida, ha ido superando obstáculo tras obstáculo. Hoy es una mujer llena de alegría y entusiasmo y dispuesta a seguir disfrutando de la vida.