Educación para todos
La enseñanza y Cuba han sido las dos grandes pasiones de doña Carmen, o Carmiña como la gusta que la llamen, a lo largo de su vida. “La educación nos hace libres”, marcó su ideario durante los largos años que enseñó Lenguaje (su materia preferida), Matemáticas o Geografía por los municipios gallegos. Pero, además Cuba sus paisajes, y su gente la entusiasmaron desde el primer viaje que hizo. Allí estaba ella en un balcón de la calle 13 del Vedado, cuando Fidel Castro y sus tropas entraron en La Habana montados en tractores.
Elvira `La exploradora¨
Si algo no ha dejado de explorar Elvira ha sido la vida. Viajar lo que se dice viajar lo hizo a Bayona a un campamento de la sección femenina; después a Inglaterra donde emigró junto a su recién estrenado marido siendo muy joven. Pero antes estuvo en Cuba a través de las historias que contaban los emigrantes que retornaban a su aldea; y en la China y el Japón de aquella millonaria excéntrica para la que trabajó durante un tiempo.
Cambio de rumbo
El miedo a que les mataran por sus ideas políticas, hicieron que Segunda y su marido Jerónimo abandonaran España para instalarse en Venezuela, “aquel país de gloria”. Una aventura que les duró 14 años, y de la que sólo tienen buenos recuerdos. Después la vuelta a España, donde dominaba la Ley del silencio, y donde aprendieron a vivir pese a todo.
Querer en otros tiempos
Inmaculada o Adita, como la gusta que la llamen tiene unos grandes ojos azules, como el mar de su Galicia natal. Un mar que la separó un día de su gran amor, un joven pintor que no quiso saber nunca nada, ni de peticiones de mano, ni bodas. Demasiado rebelde, para una familia acomodada de provincias, con un padre y hermanos militares, que ofrecía a Adita una vida fácil. Su corazón se fue con él a Venezuela, y allí se quedó, nunca más se enamoró, ni se casó.
Historia de una familia numerosa
Ropa que se remienda o que se hereda de un hermano a otro; juguetes, los pocos que tenían, que se comparten. Esto puede parecer hoy en día ciencia ficción, en una sociedad de compro-uso y tiro según cada temporada, a muchos puede sorprender el uso y desuso que se daba a las cosas décadas atrás, sobre todo si uno pertenecía a una familia como la de Mª Dolores con 14 hermanos.
La historia de Marila
El relato recoge un montón de anécdotas de la infancia y la juventud de Marila. Como eran las clases en el hospicio, la siesta en el banco de la clase después de comer, las representaciones teatrales que montaban en su casa con aquel teatro que le trajeran un año los Reyes; sus actuaciones musicales en la parroquia vestida de flamenca; sus escapadas a la playa; o las excursiones con su familia a la Virgen de la Piedra.