De la cochinilla al euro
En aquella época la cochinilla era el principal sustento de las familias lanzaroteñas. Durante más de un siglo en Guatiza y Mala se dedicaron al cultivo de la cochinilla, insecto que se reproduce sobre las tuneras y de cuyas larvas se consigue el carmín, que era el oro de estas tierras. Pero Sixto, se dedicó a trabajar en su molino, hoy famoso ya que se encuentra en el Jardín del Cactus, centro turístico de la isla de Lanzarote obra del artista Cesar Manrique.
“Gracias Yoya”
Un accidente en el barco en el que trabajaba le cegó un ojo, dejándolo con un hundimiento craneal; un derrame cerebral que le tuvo en coma varios meses; dos infartos, etc; son algunos de los problemas de salud que don José ha padecido a lo largo de su vida. Anécdotas, para este hombre que cree eso si que la salud emocional y un espíritu alegre es lo más importante. Eso, y el apoyo incondicional de quien te quiere, como Yoya, su mujer.
Bailando en santidad
Doña Engracia padece demencia senil. Pese a su fragmentada memoria consigue ir relatando algunos hechos de su vida: Su infancia con diez hermanos, su matrimonio, su ajuar, incluso consejos de su madre; su tristeza al quedarse viuda; su trabajo en Tirma…; Poco a poco y sin que ella se de cuenta va reconstruyendo su vida, como un castillo de naipes a punto de derrumbarse en su frágil memoria.
- Las Palmas de Gran Canaria
- Engracia Falcón Ortega, 87 años
- Mónica Pilar Socorro Martín, 23 años
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Superando obstáculos
Once años de su vida, ¡que se dice pronto!, los pasó doña Pilar alrededor de la cama donde agonizaba su marido. Once años cuidándole, queriéndole, pero también sacando la familia adelante, y fuerzas de donde no tenía. Después su operación a corazón abierto. Y ahora, por fin, la vida, la libertad, la salud.
La estela de los 90 años
Noventa años vividos dan para mucho: Aprender matemáticas a cambio de ir a buscar agua al pilón; jugar al boliche o a la peonza con los amigos; acudir a combatir a la Guerra Civil; sobrevivir; esperar los días de fiesta para acudir con ella al baile, y esperar sobre todo los domingos para poder charlar con ella a solas; conducir un vehículo, cualquiera; ser taxista. Todo esto y más, es su vida, la de José Hernández.
Rosa, de la desdicha al amor
Rosa nació en Perú. Allí se enamoró del hombre inadecuado, tuvo tres hijos y los sacó adelante. Cuando ya fueron mayores, Rosa emprendió una nueva vida en Las Palmas de Gran Canaria. Aquí conocería `al portugués´, una réplica de su amor de juventud, allá en Perú. Pero el destino, un hospital, y la generosidad de otra mujer, pusieron en su camino a Rolf. Con el descubrió no solo el significado de la palabra amor, sino también el respeto y el apoyo del que desea que seas feliz. Junto a él ha visto como la nombraban Reina de la Tercera Edad del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria; y con él obtuvo el título de subcampeones de España en bailes de salón.
- Las Palmas de Gran Canaria
- Rosa Eulalia Mercado Barrera, 71 años.
- Patricia Mújica López, 33 años
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Con la fuerza de un toro
Don Domingo nació en Ourense hace 90 años. Allí aprendió el uso de la dinamita que le abriría el camino hacia su vida en Madrid. Aquí residió durante 30 años, siempre vinculado a la familia Barreiros, y donde vio crecer a sus hijas. Ellas fueron, el motivo por el que don Domingo y su mujer decidieron emprender una nueva vida en Las Palmas.
Una chica de provincias
Tenía 22 años y llevaba el uniforme de artificiero en Valladolid, cuando le encargaron llevar unas palomas a casa de una señora de bien, viuda. Cuando Pedro fue a entregar las palomas se perdió y casi se le escapan pero ahí estaba Lucy para echarle una mano. Fue entonces cuando el levante gaditano se metió entre las paredes de aquella casa castellana. Después, ambos se irían a Canarias, al encuentro de nuevos vientos.
¿Qué queda cuando todo cambia?
Llegó a la vida entre aristócratas. Su mismo nombre, Josefa Magdalena Justina Catalina de Sena del Santísimo Sacramento Cullen y Lugo, aparece en el libro de títulos nobiliarios de Canarias. Princesas, marqueses, conquistadores, monedas de oro lanzadas al mar, un drago tan grande donde se podía tomar el té. Josefa tuvo en su vida todos los ingredientes para vivir un cuento de hadas; pero, decidió vivir en el mundo real.
Una historia de amor, la historia de una vida
A Agustín en el sorteo de quintos, le toco ir a cumplir el servicio militar a Murcia, y allí tuvo la gran suerte de poder hacer un curso de paracaidismo. Aprendió a saltar al vacío desde los aviones, y a posar los pies en el suelo. Más tarde aquella experiencia le valdría cuando saltó al vacío en su vida, pero supo poner a tiempo los pies en el suelo.
Mi lugar en el mundo
Doña Paquita y su marido decidieron que la meningitis que casi mata a su hijo, fuera el último escalón de aquella vida mísera que llevaban en la ciudad condal; o el primer escalón para salir de aquel pedazo de suelo en el bar, donde les dejaban dormir junto a un gran número de inmigrantes como ellos. Atrás quedaba aquella imagen grotesca, de humo, fritangas y ratas muertas. Por delante toda una vida, para esta granadina de 82 años.
El ejemplo silenciado
Don Octavio Batista Montesdeoca ha dedicado su vida a la enseñanza. Más de 20 años de servicio, de pueblo en pueblo, de isla en isla. Ejerciendo en muchas ocasiones con grandes dificultades: dos profesores para 70 niños; viviendo en una húmeda cueva…; lejos de las comodidades que se supone disfrutaban los maestros. Al menos don Octavio no las tuvo, pero sí tuvo una gran vocación.
- Las Palmas de Gran Canaria
- Octavio Batista Montesdeoca, 75 años
- Yolanda Hernández Arroyo, 19 años
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