El monaguillo travieso y el cura caminante
A los seis años de edad, en 1927, Joan Rubí entró en la escolanía de la parroquia de Santa María, la mayor de Igualada, Barcelona. En plantilla estaban seis monaguillos que cobraban a finales de mes en función de los actos religiosos que tenían lugar en la parroquia y por ayudar en la celebración de la misa diaria. Esta, según reconoce el propio Joan fue uno de las épocas más felices y interesantes de su vida.
Anécdotas de un comerciante
Desde el año 1939 cuando termino la guerra civil hasta el año 1955, muchas cosas estaban intervenidas como era el pan, la carne, el aceite y muchas otras. En Aragón y el resto de España un kilo de carne valía del orden de 15 pesetas el kilo, en Lérida valía 40 y en Barcelona la pagaban a 80 y más. Joan Sisó era vaquero, y decidió aprovechar junto a otros socios esta diferencia de precios, para hacer negocio, así que empezó a hacer contrabando de carne entre Aragón y Barcelona.
Entre la tierra y el cielo
“Mi persona nació la tarde feliz en que descifré por vez primera los símbolos hasta entonces extraños, que se llaman letras. Mis saltos y gritos de felicidad no cabían en el planeta”, cuenta Amparo Bartolomé, como se sintió el día que empezó a leer. Después con 20 años, se presentó a las oposiciones para conserje. Aquello fue el pasaporte que la catapultó al exterior, fuera de su pueblo. La lotería del destino la llevó hasta el Márius Torres, el instituto de Lleida en el que comenzó una nueva vida.
Arrels i tradició de la Catalunya rural/ Raíces y tradición de la Cataluña rural
“El relleno de carnaval que se realiza el sábado de carnaval, es un embutido casero, típico de Sort y alrededores. Su elaboración consiste en coger y rellenar el bisbot, el abat o el tacó, así los llamamos los de Tornafort y los del Pallars, pero es más conocido en todas partes como la barriga del cerdo. Entonces, se rellena de tocino, pasas, pan, huevos, perejil, ajos, sal y pimienta en poca cantidad. Después, se cose con hilo y se pone a hervir todo durante una hora hasta que quede bien cocido”, estas son algunas de las tradiciones que cuenta Pepita Ramoneda, de su pueblo Tornafort.