`La salada’
`La salada’ es Araceli Ovies Menéndez, una mujer que dedicó su vida a la defensa de los derechos de la mujer en las empresas. Su principal lucha fue que las mujeres del sector textil pudieran disfrutar de su jubilación por haber cotizado a la Seguridad Social, algo que muchas desconocían. Además, luchó por que su edad de jubilación se adelantara a los 60, dada la precoz aparición de cataratas y descalcificación de las vértebras tras muchos años de costura en condiciones difíciles.
La historia de Elena
El hermano de Elena no estaba por la labor de irse a la guerra recién llegado a su pueblo del servicio militar, así que se fue al monte. Elena rememora, desde sus recuerdos de una niña de cinco años, cómo fue acosada su familia constantemente por los guardias para que delataran el escondite del hermano. Sobre todo lo pasó mal cuando dos soldados armados le amenazaron con matarla si no le delataba. Afortunadamente, el hermano se salvó.
Recuerdos de `cuando la fame´
Mientras su marido ve películas del oeste en casa, ella sale de excursiones con sus amigas del centro, participa en concursos de cocina, anima a su equipo de fútbol, el Real Oviedo, y disfruta de todo lo que no pudo disfrutar en su infancia y juventud, ‘cuando la fame’. Pero sus recuerdos de esos tiempos difíciles son hasta felices, no llevan amargura: “Antes valorábamos más las cosas. No es más feliz el que más tiene, sino el que se conforma con lo que tiene”.
Los esclavos de la tierra
El trabajo es un tema con mucha trascendencia en la vida de Tomás. Durante toda su vida ha trabajo mucho y muy duro, teniendo que abandonar la tierra que le vio nacer, su hogar familiar, Arenillas de Valderaduey, en busca de un trabajo mejor. Una decisión que no le fue fácil tomar, pero por la que apostó, aunque su entorno no lo entendía. Durante muchos años construyó redes de comunicación por toda la geografía española, lo que le permitió disfrutar de rincones hasta entonces desconocidos.
Antonia, el espíritu luchador
Antonia es una mujer que ha luchado por la educación, por el trabajo, por tener voz en política y por mucho más. La educación es el pilar de su vida. Motivada por su vocación, compró un pequeño local que reformó y abrió como colegio especializado en dar apoyo a niños especialmente conflictivos, en muchas ocasiones hijos de familias desestructuradas en las cuales muchos padres estaban presos en la cárcel. Actualmente da clases en un centro social a personas mayores.
Entre pincelada y pincelada
Entre pincelada y pincelada, Antonia me ofrece retazos de su vida. Con especial cariño recuerda sus tiempos en el Teatro Monumental de Valencia. Una vez estando ensayando detrás del telón, realizando un salto mortal, se resbaló y terminó sacando medio cuerpo por delante del mismo; al otro lado del telón, estaba el mismísimo Antonio Machín cantando, quien al finalizar su actuación le echó, digámoslo así, una reprimenda, a la que ella quita importancia.
Yo sigo
La vida es una montaña rusa con subidas y bajadas. Los altibajos son una constante. Eloísa ha dudado y sufrido como muchos. Pero un día conoció la suerte, el amor, el cariño, la necesidad, el motivo por el que continuar, conoció a su Dios y se aferró a su mano, sintió el calor, el cambio, el lugar que correspondía a cada cosa, a cada persona, visualizó su lugar… Su opción a partir de aquel momento no admitía más que seguir adelante.
La receta de la vida
En un momento crítico, Aurora se arriesgó y montó una pastelería con su marido en su Mieres natal: “Vendíamos una tarta que tuvo mucho éxito. Pensando detenidamente, me doy cuenta de que su receta es un fiel reflejo de mi vida. Una larga lista de ingredientes, un detallado conjunto de instrucciones y ciertas cualidades fundamentales: paciencia, delicadeza, perseverancia y confianza en que el resultado compensará el esfuerzo”. Aurora cocina en esta historia su vida.
Cartas desde el infierno
En la España de la posguerra tan influenciada por los dogmas de la Iglesia, el niño Armando sufría al ver que un querido vecino en el umbral de la muerte se negaba a llamar al cura para confesarse. Temeroso de que terminara en el infierno, el pequeño intentaba convencerle. El hombre sólo contestaba que estuviera tranquilo, que ya le escribiría desde el infierno. Días después, al buen hombre le sobrevino la muerte. Al poco llegó a casa de Armando una carta.
Historia de fe
Juan José es una persona que ha tenido una vida anónima, una vida normal. Pero su vida, como tantas otras, ha de servir de ejemplo a muchos jóvenes. Muchas veces nos lamentamos por cosas insignificantes, sin tener en cuenta que nuestros mayores han pasado sufrimientos que no podemos alcanzar a comprender. Los momentos vividos, sus experiencias vitales configuraron su fe cristiana. Su fe le ayudo a superar momentos muy difíciles. Caerse, levantarse y seguir adelante.